Muchas cosas nos llaman, nos absorben y nos atrapan distrayéndonos de ser auténticos seres humanos (tal como Dios nos creó) y de ser de Dios. Dios desea salvarnos y recuperar la relación con nosotros. Dios es paz y fuente de felicidad.

Jesús es Dios y hombre verdadero, creador, padre y redentor nuestro. Jesús es el camino la verdad y la vida para llegar al Padre. Seguir a Cristo implica ser como Él quiere que seamos, dejando lo viejo y transformándonos en el Hombre Nuevo del Evangelio.

El amor es lo que nos hace imagen i semejanza de Dios. Sólo por el amor podemos ser como Él nos creó y hacer que su reino pueda empezar aquí en la tierra, cada día un poco más. Su Reino es un reino de amor, de justicia, de verdad, de paz y de vida. El Espíritu Santo nos atiende continuamente. La actitud del cristiano ha de ser la misericordia.

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