Es domingo y en la Residencia Hogar San José de Lleida saben que este día ocurre algo especial desde hace una semana.
Faltando 5 minutos para las 11.00h. ya todo está dispuesto para la cita especial en el primer piso, en uno de los salones del centro de día.
Todos están sentados en el salón que tiene un televisor grande al fondo, rodeado de dibujos quizá elaborados por sus manos pacientes y arrugadas; hay también un trabajo manual en forma de sol que indica la estación más acalorada del año, un tablero que señala los días de la semana, el mes y el año actual, y varias sillas de un color naranja que dan vida y luminosidad al salón.
Personas mayores, algunos familiares y acompañantes de la parroquia Mare de Déu de la Mercè conforman el grupo que fieles de este día, en total 27 personas.
El padre Vicente Zamora, párroco mercedario, y el hombre que en esta ocasión le acompaña como acólito, tienen todo preparado: el altar vestido con el mantel blanco, los ornamentos y la mejor actitud para iniciar la celebración eucarística.

Misa en la Residencia Hogar San José de Lleida
Con el canto de entrada entonado por fray Vicente y seguido por los colaboradores de la parroquia se da inicio a la misa.
Es domingo 6 de julio y esta es la segunda eucaristía que se celebra en este centro de día.
“Damos gracias a Dios que haya llegado este momento. Es una alegría para todos: para nosotros como vecinos y como comunidad religiosa, y también para las personas mayores del centro que lo han pedido y ha sido escuchada su petición”, mencionó una semana antes el párroco mercedario en la misa dominical.
¡Y vaya que sí! porque inundar de la presencia de Dios Eucaristía este lugar es un verdadero regalo divino.
Todo sentados y en disposición de escucha, así lo ha pedido el sacerdote al iniciar la misa. De esta manera los residentes del hogar no tienen angustia por ponerse de pie y los demás participantes lo hacen en tono acompañamiento porque “aquí todos somos iguales”.


Una homilía preparada para ellos
Un detalle especial para recordar en esta misa: la enseñanza del padre Vicente que no sólo aplica para los residentes de esta residencia, sino también para cualquiera de los asistentes… y para ti que has llegado hasta este punto.
“¿Qué vamos a ser esta semana cuando nos lleguen los dolores y malestares del cuerpo, cuando nos toquen las preocupaciones? ¿Zanahoria, huevo o café?
Imagina que tienes agua caliente en el fogón, hirviendo…
¿Qué sucede si pones dentro una zanahoria?… Se ablanda ¿cierto?
¿Qué sucede si pones dentro un huevo?… Se pone duro ¿verdad?
¿Y qué sucede si pones café? (se hizo un silencio y muchos nos hemos mirado entre sí) El café se disuelve, se esparce y saca su mejor aroma… saca lo mejor de sí.
Cuando nos lleguen los problemas y las dificultades ¿cómo va a ponerse nuestro corazón y nuestra disposición? ¿Duros de corazón como un huevo? ¿Blandos como una zanahoria? ¿O pondremos buena actitud, nos mostraremos esperanzados y positivos, como el café?”, ha explicado fray Vicente Zamora en esta reflexión, teniendo en cuenta el Evangelio del día, en el que Jesús hizo el envío de los discípulos para anunciar la llegada del Reino.



Seguir juntos asistiendo a misa
Al llegar el momento de la Comunión el sacerdote se acercó a cada persona para que recibieran el Cuerpo de Cristo.
Llegado el final de la misa el padre agradeció la asistencia, recordó la enseñanza del huevo, la zanahoria y el café, y animó a los residentes del hogar a seguir asistiendo con fe a la Santa Misa los domingos.
Terminó la misa. Los colaboradores de la parroquia acompañaron y ayudaron a las personas mayores a salir del recinto. Unos en silla de ruedas y otros de la mano, algunos pidiendo que les llevasen a la planta baja a tomar el aire, otros a un salón o habitaciones.
Y una mujer que al finalizar la misa se quedó junto al padre Vicente para decirle que quería ponerse en paz con Dios… que quería confesarse.
No ha alcanzado a durar una hora, por obvias razones debe prepararse una Eucaristía adaptada para ellos, pero esta misa ha sido un espacio propicio, ideal y justo para acercar a Dios a los habitantes de la Residencia Hogar San José de Lleida.
¡Esperamos que se siga repitiendo esta historia muchos domingos más… y con más personas dentro de este salón!




