Este 24 de septiembre celebramos con alegría la Fiesta de La Mercè, y como es tradición, contamos con la presencia del señor obispo de Lleida, Daniel Palau Valero.
Con un templo lleno, decorado con los colores rojo y amarillo –que identifican la bandera mercedaria– y un coro extasido de alegría, hemos celebrado como comunidad parroquial nuestra fiesta patronal de la Bienaventurada Virgen María de la Merced.
Recodemos hoy, en resumen, algunas de las frases más destacadas del obispo, quien ha celebrado la misa solemne acompañado de los cuatro frailes mercedarios de la parroquia: Vicente Zamora, Carmelo Portugal, Dinis Mario Adriano y Antonio Criado.
¡Al lío!

Palabras de Daniel Palau Valero, obispo de Lleida
El señor obispo ha iniciado su homilía destacando su amor por el evangelio en el que Jesús, desde la cruz, le entrega a Juan a su madre.
«Jesús se da, se entrega. Jesús nos invita a hacer lo mismo: a darnos, a entregarnos, a ofrecernos. Es esto lo que en verdad nos hace libres.
Porque seguir a Jesús se trata de caminar hacia esa promesa, hacia ese encuentro con Dios que nos ama infinita y plenamente, y de caminar y dirigir nuestra vida hacia el amor.
“Aquí tienes a mi madre”, ahora es tuya, fíjate de Ella. Observamos a María, pero también la rotundidad con la que Jesús hace este gesto en su calvario».


Nos convertimos en hijos de Dios
El obispo continuó recalcando cómo es que, a través de ese gesto de Jesús, nos convertimos en hijos e hijas de Dios.
«Somos hijos e hijas de Dios, es el gran título si alguien quiere presumir de títulos.
Somos hijos porque además aquí en la Iglesia hemos podido recibir el sacramento del Bautismo, en que el Espíritu Santo se une a nosotros de una manera total y para toda la vida. Y es ahí cuando nos convertimos en portadores del Espíritu de Dios.
Dios no es una cosa, no es una idea, no es algo, sino que es Alguien. Y ese alguien es una persona que nos ama, nos reconoce, nos acompaña y no se avergüenza nunca de nosotros.

Un cristiano no camina solo
La homilía del obispo Daniel Palau Valero en la fiesta de La Mercè, terminó con una invitación muy especial para la comunidad parroquial:
«Con el Espíritu de Dios en cada uno de nosotros caminamos juntos tal como nos lo propuso el Papa Francisco y ahora el Papa León, en este camino del Jubileo, el año de la esperanza. (Ver también: ¿Cómo va tu año del Jubileo 2025? Esto es lo que debes saber si aún no has hecho algo al respecto)
Caminamos juntos, nos reconocemos como hermanos, portadores de un mismo espíritu, el Espíritu de Dios.
Le pedimos María, bajo la vocación de la Virgen de la Merced, que podamos todos reconocer a este Espíritu de Dios que inunda nuestro corazón, nuestra vida y que nos invita a hacer este gesto sencillo, pero subirme, el de entregarnos, ofrecernos, el de poder construir un mundo nuevo.
No caminamos solos, no vamos solos por la vida. Un cristiano no va solo, no puede ir solo.
Por eso, una vez más, le pedimos a Dios que nos libere de nuestros prejuicios, miedos, esclavitudes y angustias y nos permita descubrir a quién tenemos a nuestro lado como verdadero hermano, que también ha recibido el Espíritu de Dios, que también se ha fiado, se fía y se fija en María que nos ha sido dada por Jesús».
Ofrendas y final de la misa de la fiesta de La Mercè
La celebración solemne de la fiesta de La Mercè continuó con la procesión de ofrendas. El escudo mercedario y las cadenas, como símbolos de la Orden de la Merced y su la misión liberadora. Y después el pan (hostias), agua y el vino.
Al final de la Eucaristía, el obispo se presentó e invitó a la comunidad a participar también en las celebraciones de la Catedral de Lleida, casa principal de la Diócesis de Lleida.
«Poco a poco nos iremos conociendo. Y yo de la misma manera adaptándome porque como ven soy muy nuevo en esto. Me gusta veros como comunidad, unidos, como debemos caminar».
Y al final, en forma de broma y tras preguntar cuántas Mercedes había presentes en la misa, dijo: «Estamos escasos de Mercedes aquí ¡eh! ¡Con ese nombre tan bonito! Enhorabuena a toda».
La fiesta de La Mercè de este 2025 finalizó con un piscolabis en el salón nuevo de la parroquia, una ocasión perfecta para inaugurarlo y conocerlo.
Gracias a todos por la participación durante la novena y la preparación de nuestra Madre María de la Merced.








