Inicio de la Cuaresma: Mensaje del Papa León XIV que debes leer

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Inicio de la Cuaresma

Este 18 de febrero es Miércoles de Ceniza y es también el inicio de la Cuaresma, el tiempo de conversión que nos prepara la Semana Santa.

En nuestra parroquia Mare de Déu de la Mercè, en Lleida, se celebran misas a las 9:00h. y a las 19:30h. con la imposición de la ceniza.

Además, los Viernes de Cuaresma rezaremos juntos el Santo Viacrucis a las 18:30h. continuando con la celebración eucarística.

Pero ¿Sabes qué es la cuaresma y qué se pretende vivir durante este tiempo litúrgico? En esta ocasión vamos a profundizarlo teniendo en cuenta las palabras del Sumo Pontífice León XIV.

Atentos al mensaje del Papa por el inicio de la Cuaresma

Qué hace que estábamos celebrando el tiempo de Navidad y la Epifanía y ¡Se nos vino la Cuaresma! Por eso debes saber que este miércoles no es un miércoles cualquiera: es el inicio de un tiempo nuevo.

Es como una oportunidad que nos brinda la Iglesia para reconectar de nuevo con nosotros, reconvertirnos para disponer nuestro corazón hacia la Pascua.

Es un tiempo para recomponernos, pero a través de prácticas cristianas como la oración, el ayuno y la limosna.

El Papa León XIV nos lo recuerda así, en el mensaje oficial del inicio de la Cuaresma del pasado 13 de febrero: «Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu», y hace énfasis en tres palabras: «escucha», «ayunar» y «juntos».

El Miércoles de Ceniza es el inicio de la Cuaresma.

¿Qué escuchar durante este tiempo?

En palabras del papa, se trata de escuchar el mensaje de la Palabra: «Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro. Es un Dios que nos atrae, que nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad».

Nos invita pues, a disponer nuestro interior para recibir, para escuchar y dejarnos instruir por Dios, para aprender a escuchar como Él.

¿Para qué ayunar?

El ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios.

Dice el papa León XIV: «La abstinencia de alimento es un ejercicio ascético antiguo en el camino de la conversión, precisamente porque implica al cuerpo, a aquello que consideramos esencial para nuestro sustento. El ayuno sirve para discernir y ordenar los apetitos, para mantener despierta el hambre y la se de justicia, para educarla y que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo».

Y hace énfasis, también, en ayunar de aquello que decimos y que afecta o lastima al prójimo. Nos pide, pues, desarmar el lenguaje y renunciar a palabras que hieren, a juicios inmediatos, a hablar mal de quien no está presente y no puede defenderse, a no calumniar. Todo esto se puede transformar en cultivar la amabilidad y la ternura entre amigos, familiares, espacios de trabajo, redes sociales, debates políticos medios de comunicación y comunidades cristianas.

¿Por qué caminar juntos?

Todas estas recomendaciones nos invita el Papa a hacerles en comunidad: las parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas podemos practicar la escucha de la palabra y el ayuno juntos.

«En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación».

En el inicio de la Cuaresma le pedimos a Dios la gracia de estar más atento al mensaje, de abrir los oídos, de escuchar y dejarnos trasformar. Que a través de la fuerza del ayuno y la oración sepamos dominar nuestra lengua y que las palabras que pronunciemos (o escribamos) no hieran y al contrario seamos reflejo del fuego de Dios en nuestros corazones.

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