¿A qué vino Jesús al mundo? Desde una óptica puramente humana y materialista, no deja de ser una sin razón y, en el fondo, un fracaso: ¿Cuál fue su propósito, qué ganó con todo ello? Acabó solo, abandonado y ajusticiado.
La situación da un giro radical cuando se observa que todo pasó por amor, no se puede considerar desde la perspectiva de los beneficios, se daba gratuitamente por puro don, puro regalo, sólo por llevarnos a vivir la realidad del Reino que ya estaba entre nosotros. El hecho de resucitar al tercer día, ratificó y llenó de vida toda su misión.

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