En la vivencia de los sacramentos la mayor importancia radica en la actitud de la persona ante ellos y lo que significan: recibir la Gracia de Dios i el Espíritu Santo. Cada uno debe situarse desde la autenticidad de su ser, viviéndolos en libertad, consciente de lo que son y de lo que suponen y desde el amor profundo, en lo más íntimo del corazón, a Dios. Es este amor a Él el que propicia que nos acerquemos a lo que Él nos ha dado: la posibilidad de recibirlo en nuestro ser.

No son nuestros méritos los que posibilitan nuestra salvación sino la misericordia de Dios y el amor que nos, tiene por el que no quiere que nadie se pierda.
Que nosotros recibamos los sacramentos sólo ha de ser una muestra del amor que le tenemos y del deseo de estar unidos a Él. Puede ocurrir que no podamos recibirlo sacramentalmente; entonces es posible obtener su Gracia espiritualmente mostrándole nuestro amor.

DEJAR RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Ingrese su nombre aquí