Qué lástima que en la época de Jesús no hubiese medios para haber grabado sus palabras y poder escuchar lo que nos dijo.
Podría ser ésta la expresión de cualquier admirador atraído por su persona o poco instruido, que exclusivamente se quedase con las formas aparentes y la importancia social del personaje. Faltaría la fe… y el conocimiento de lo que realmente supone la figura de Jesucristo.
Durante unos mil años a partir del 1500 a.C. se fue escribiendo como libro inspirado por Dios la Biblia. Fue así como el pueblo de Israel la asumió como Palabra de Dios, la cual, constantemente, hace referencia a Jesucristo y llega a su culminación con la parte (Nuevo Testamento) en la que aparecen directamente sus enseñanzas.
Tenemos, así, constancia escrita de lo que nos dijo y por ello, la Biblia es el documento originario de nuestra fe.

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