Conferencia de Sor Emmanuel Maillard en la Mercè: esto ha dicho y es importante para la felicidad y salvación de todos

La visita de Sor Emmanuel Maillard en la Mercè de Lleida ha sido una experiencia increíble y llena de consejos que nos llevan a la sanación, la salvación y la felicidad que podemos experimentar en Dios aquí en la tierra.

Ha estado hablando, junto a su traductor, durante casi una hora, eso sí, después del rezo del Santo Rosario, la meditación del día 7 de la novena a la Virgen de la Merced y la Santa Misa. Aquí, justo antes de la bendición final, el coro y los asistentes cantaron el ‘cumpleaños feliz’, pues la monja llegaba este lunes 22 de septiembre a sus 78 años de edad ¡Seguramente se lleva un bonito recuerdo de este día en Lleida!

Como hacía muchos días, nuestro templo parroquial no se veía tan lleno, pero ha sido muy emotivo ver las caras de expectativa, atención y receptividad que la mayoría tenía mientras la religiosa francesa se sentaba junto al altar para iniciar la conferencia.

Hemos preparado esta síntesis de la exposición de Sor Emmanuel Maillard en la Mercè. Si has asistido, te vendrá bien recordar sus palabras… y si no pudiste estar allí ¡Adelante, aquí las tienes!

(Ver también: Por qué escuchar a Sor Emmanuel Maillard).

Así ha sido la visita de Sor Emmanuel Maillard en la Mercè de Lleida.

Sor Emmanuel en la Mercè habla de las apariciones y la oración

La religiosa ha comenzado dando gracias a Dios por la vida suya y de los participantes, y después ha explicado cómo nos mira la Virgen María:

«Los videntes nos cuentan cómo son las apariciones. Cuando la Virgen nos mira, ve el fondo de lo más profundo de nuestro corazón. No se enfada, no se detiene en los pecados o en las negruras que hayamos podido cometer. Ella ve la mano del Creador, eso que ha creado que es la vida humana. Todos, cada uno, somos una maravilla. Somos importantes y preciosos a los ojos de Dios.

La Virgen ha dicho: “Queridos hijos, os amo a cada uno de vosotros tanto como quiero a mi hijo Jesús. Y la belleza de la oración consiste en dejarse querer por Dios. Está bien hablarle, pero también está muy bien dejarse amar y ese amor nos cura”.

Porque todos llevamos las consecuencias y las heridas de vidas a nuestros pecados, pero la mirada de Dios nos sana, es como un fuego que quema lo que no funciona bien. Por eso es importantísima y esencial la oración en nuestra vida.

La Virgen ha dicho: “Rezad y orad, queridos hijos, hasta que la oración se convierta en una alegría para vosotros”. Porque la oración es el fundamento de vuestra paz. Y la oración permite que seamos transformados».

La oración constante, el rezo del Santo Rosario diario y el ayuno semanal, son recomendaciones de la hermana Emmanuel Maillard para buscar la santidad.
La oración constante, el rezo del Santo Rosario diario y el ayuno semanal, son recomendaciones de la hermana Emmanuel Maillard para buscar la santidad.

¿Por qué la Misa debería ser el centro de nuestra vida?

La hermana ha recordado la importancia de la Santa Misa como herramienta de unidad en las familias, las parroquias y la Iglesia en general.

Ha hecho énfasis en que el sueño de Dios es que estemos unidos, porque la unión hace milagros y permite que la luz venga a tocar a quienes aún no conocen a Dios. Esto ha dicho al respecto:

«La Virgen nos ha pedido que pongamos la misa en el centro de nuestra vida. Os quería hablar de un momento muy especial de la misa: la comunión.

Me gustaría comentar algunas cosas que me contó una de las videntes.

Le pregunté: ¿Qué ha dicho la Virgen sobre la Santa Comunión en la misa?

Y ella me respondió: “Cuando acabáis de recibir a mi hijo Jesús en la Santa Comunión y os vais a tu sitio, no juzguéis al sacerdote, no miréis a los demás. Queridos hijos, poneos de rodillas por lo menos 10 minutos. Y entonces hablad con mi hijo Jesús que lo tenéis en vuestro corazón”.

Le dije a la vidente: ¿Estás segura de que la Virgen ha mencionado 10 minutos?

Y dijo: “No, Sor Emmanuel, ella no ha dicho 10 minutos. La Virgen ha dicho ‘por lo menos 10 minutos’.

Porque la Virgen dice ‘es el momento más sagrado de vuestras vidas. Es el momento en el que Dios mismo, mi hijo Jesús, viene a vuestro corazón. Acogedlo, hablar con Él, dejadlo entrar’”.

Esos 10 minutos difícilmente los podemos hacer en misa después de comulgar porque la misa tiene su dinámica. Lo que recomiendo es que esos 10 minutos de confianza y de intimidad con el Señor los tengáis en otro momento, puede ser volviendo a casa, solos en el coche, paseando, pero no dejéis pasar ese momento de intimidad con Jesús. Eso cambiará completamente vuestras vidas.

Venimos a misa tal como somos, con nuestras esperanzas, nuestras penas, alegrías, toda nuestra vida, pero Jesús llega al altar donde nosotros vamos a recibirlo. Allí, en el altar, Jesús nos toma tal como somos y cuando se ofrece al Padre, el Padre que ve, ve a su hijo y a nosotros dentro de su hijo. Eso es la misa.

Por eso la misa debería ser el centro de la vida, de nuestra existencia.

Os invito a que no perdáis una misa cuando tengáis ocasión de ir. Os prepararéis una eternidad magnífica y muchísima alegría en esta vida sobre la tierra».

La misa debería ser el centro de nuestra vida, dice Sor Emmanuel Maillard.
La misa debería ser el centro de nuestra vida, dice Sor Emmanuel Maillard.

¿Qué significa recibir a Jesús en la Eucaristía?

En la exposición de Sor Emmanuel Maillard en la Mercè, se nos recordó que Jesús viene a nosotros en la Santa Comunión cargado de dones, regalos y bendiciones «¡No todo el mundo puede regalarnos algo divino!  Entonces, Jesús está muy contento de podernos dar sus dones, pero a veces se encuentra con un corazón con la puerta cerrada».

Y nos ha puesto un ejemplo:

«Imaginad que habéis preparado una fiesta estupenda para alguien que queréis mucho. Has puesto flores, regalos, música, una cena maravillosa y en el último momento esa persona llama y dice: “No voy a ir porque tengo otra cosa qué hacer”. ¿Y qué hacéis con todos esos regalos? Tenéis el corazón roto ¿no?

Pues así se siente Jesús cuando no es acogido, con dolor. Jesús no va a forzar un corazón cerrado porque respeta nuestra libertad.

Algunos místicos de la Santa Iglesia dicen que en ese momento es como si Jesús volviera a estar en agonía».

¿Qué sucede cuando comulgamos?

Hablando de recibir la Comunión con el corazón purificado, Sor Emmanuel recordó lo que Jesús le dijo a Santa Faustina Kowalska (de la Divina Misericordia): «“Para mí la mayor alegría es venir al alma humana en el momento de la comunión, con el fin de poderme unir a mis hijos y extenderle mis brazos”.

Ella le dijo: ¿Cómo puedes decir una cosa semejante? Vienes a mi pobre corazón miserable ¿Y dices que es venir a otro cielo? ¿qué nos estás contando?

Y Jesús le dijo: “Mi oficio es salvar, me gusta salvar, he venido al mundo para salvar, no para acusaros”».

Dijo Sor Emmanuel: «¿Sabéis que el gran acusador es Satanás, cierto? Jesús no. Él no ha venido a acusarnos de nuestros pecados, Él ha venido a perdonarnos de nuestros pecados y a invitarnos a no volver a pecar».

«Jesús conoce todo de nosotros, sabe los vacíos que podemos estar por nuestros problemas y sabe cómo colmar el vacío de nuestro corazón. Nos quiere con amor, nos quiere llenar de amor.

El principal trabajo que hace cuando entra en nosotros es transformarnos en Él mismo. Eso es la cosa más bonita del mundo. Nos transforma, no se limita. Toca nuestra humanidad, trabaja, la cambia, la transforma, la enriquece, la salva y entonces cada vez que comulgamos con amor nos parecemos más a Jesús.

Y cuando pensamos en eso podemos entender por qué la Virgen nos dice que 10 minutos por lo menos hablando con Él, porque cuando recibimos un regalo semejante de parte de Dios, divino, no podemos hacer como si no hubiésemos recibido nada.

Jesús le dijo también a Santa Faustina: “Mi mayor satisfacción es venir al alma humana en el momento de la Comunión. Pero me doy cuenta de que hay pocas almas que me reciben. Voy hacia ellos y me dejan solo. Me tratan como si fuera una cosa y su dolor es inmenso”.

Resulta que esta transformación es una cosa divina que no podemos hacer nosotros mismos. Cuando era más joven conocí a una mística francesa que durante 50 años recibió los estigmas de Jesús. Tenía el don de profecía y veía las almas, en particular podía ver las almas de los sacerdotes y oraba mucho por ellos.

Un día ella habló justamente de la Comunión: “Nuestro grado de felicidad y de gloria en el cielo será proporcional a la calidad de nuestras santas comuniones en la tierra. Es decir, que cada vez que yo comulgo con todo mi corazón (y bien confesados) mi felicidad en el cielo será mayor, mi grado de santidad mayor. Una buena comunión nos hace felices”», ha explicado en la conferencia Sor Emmanuel Maillard en la Mercè.

La hermana recomienda recibir la comunión después de haber hecho una buena confesión.
La hermana recomienda recibir la comunión después de haber hecho una buena confesión.

¿Cuál es el plan de paz del que habla la Virgen María?

“En Fátima la Virgen dijo una profecía que puede animarnos muchísimo. Es la profecía más conocida del mundo: “Al final mi Inmaculado Corazón triunfará”.

Luego nuestro futuro es el tiempo del Inmaculado Corazón de María. El demonio intenta hacernos creer que nuestro fin son las catástrofes, los horrores, las desgracias. Es cierto que hay muchas pruebas en el mundo actual, hay mucha sangre que se derrama y en estos momentos hay niños que están siendo asesinados. La prueba es algo que pasará, pero la vida eterna es algo que no pasará.

La Virgen tiene un plan de paz para el mundo entero y es el mismo plan de su hijo Jesús. Nosotros no lo sabemos, pero ella sí. Cuando leemos los periódicos o escuchamos los medios de comunicación, todo eso no tiene nada que ver con el plan de Dios ni con el plan de María. Ese plan se nos comunica en la oración, especialmente en la oración de Adoración al Santísimo.

Porque es Jesús Eucaristía el que va a cambiar el mundo. Jesús presente, en medio de nosotros. Jesús busca amigos, también María está buscando amigos. Ella tiene un plan para cada uno de nosotros. Su deseo es unirnos con ella y ponernos a todos cerca de su corazón».

La Adoracion al Santísimo debe hacerse más frecuente en nuestras vidas y en las parroquias, tal como lo recomendó la religiosa francesa Sor Emmanuel Maillard en la Mercè de Lleida.
La Adoracion al Santísimo debe hacerse más frecuente en nuestras vidas y en las parroquias, tal como lo recomendó la religiosa francesa Sor Emmanuel Maillard en la Mercè de Lleida

¿Confesarnos cada mes? Sí, cada mes

«La Virgen nos invita a tener el corazón puro para poder recibir a Jesús en Eucaristía. Ha dicho: “No hay nadie sobre la tierra que no necesite una confesión mensual. Y la confesión mensual será una sanación y curación para la Iglesia de occidente. Yo soy testigo en Medjugorje —pues llevo 36 años viviendo allí— de cómo la confesión produce sanaciones y curaciones. Allí va mucha gente que no se ha confesado desde hace 20 o 30 años y cuando los veo salir los veo radiantes de alegría y de paz. Todos los pecados son como aniquilados y quemados por la Sangre de Jesús».

Para llegar a este tema, Sor Emmanuel Maillard, en la Mercè, explicó cómo llegó la idea de las confesiones a Medjugorje. Ocurrió desde las apariciones de la Virgen a los jóvenes videntes.

«La Virgen dijo: “Todos los que estáis aquí, si queréis, podéis venir y tocarme”.

Los chicos videntes de Medjugorje le dijeron: “Pero si no te pueden tocar ¿no ves que no te ven?”.

Ella les dijo: “Coged a cada uno, me lo traéis y me podrán tocar”.

Y la gente no la veía, pero ellos metían la mano y podían sentirla y notar su velo, su manto, la podían tocar. Imaginad lo felices que estaban porque eso de poder tocar a la Virgen no pasa todos los días.

Al cabo de un rato empezaron a aparecer manchas en el manto de María y solo lo veían los chicos. Le preguntaron por qué tenía las manchas en el manto, ahora escuchad bien la respuesta: “Son los pecados de los que me están tocando” y les dijeron a todos que no podían tocar más a la Virgen porque la estaban manchando. La Virgen dijo: “Queridos hijos, os invito a purificar vuestros corazones de los pecados, porque con el pecado nadie puede tener paz, con el pecado nadie puede ser feliz. Os invito a todos a confesaros al menos una vez al mes, con una confesión sincera y bien preparada. Y sobre todo os invito a que abandonéis el pecado que vive en vuestra vida”. Al día siguiente hubo un montón de confesiones en Medjugorje».

Así son las confesiones en Medjugorje, donde vive Sor Emmanuel Maillard hace 36 años.
Así son las confesiones en Medjugorje, donde vive Sor Emmanuel Maillard hace 36 años. (Foto: centromedjugorje.org)

Sor Emmanuel Maillard en la Mercè: Debemos transformarnos

Para hablar de cómo debemos dejarnos transformar por el amor de Jesús, Sor Emmanuel Maillard mencionó una visita que de joven tuvo en Calcuta.

«La Madre Teresa de Calcuta me dio la bendición y vi que su mirada era increíble. La luz se veía en su mirada, el amor emanaba de su mirada. Ella estaba todos los días y largas horas en misa y adoración, y se dejaba transformar por Jesús.

Todos tenemos pruebas y problemas, pero cuando Jesús está en nuestro corazón una prueba ya no es una prueba. Porque si ofrecemos a Jesús nuestras dificultades, nuestras pruebas, él las transforma en gloria, justamente durante la misa.

Y durante la misa no solo ofrecemos nuestros sufrimientos, sino también los del mundo entero, en especial os invito a orar por los niños abortados en el seno de sus madres.

Volviendo a la conversión, habrá gente que no cree y va a creer porque os verá radiantes con el amor de Cristo.

Todos, creyentes o no, todos buscamos la felicidad. Si alguien te irradia esta felicidad que viene de Dios, se abrirán puertas a todo el que lo nombre. Porque el que no cree dirá: Pero ¿cómo es posible, de dónde viene esta paz, de dónde viene esta luz?

Por eso nuestro testimonio no suele estar en lo que hablamos, en nuestras palabras, sino en la transformación de nuestra propia vida».

A la entrada del templo se ofrecieron los libros y folletos que ha escrito Sor Emmanuel Maillard.
A la entrada del templo se ofrecieron los libros y folletos que ha escrito Sor Emmanuel Maillard.

Damos gracias a Dios por tener a Sor Emmanuel Maillard en la Mercè, por sus palabras y su mensaje de conversión, de oración y de unión con Jesús y la Virgen María.

¡Tenemos mucho por poner en práctica de ahora en adelante en la misa, en casa, frente al Santísimo, rezando el Santo Rosario a diario, haciendo ayuno…! ¡Ánimo! El Espíritu Santo nos ayudará en nuestra búsqueda de la santidad.

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